Uno de los estilos decorativos que más identificamos con el lujo, la exclusividad y el relax es el balinés. Muy utilizado en espacios como hoteles y villas, es hora de empezar a incorporarlo a los hogares del común de los mortales. ¿Que no sabes cómo? Aquí te lo contamos.
Si tuviéramos que resumir el estilo con unas pocas palabras, estas serían: madera, artesanía, textil y étnico. En él confluyen todas estas características de forma armoniosa y atractiva.
Concepto abierto
Los espacios diáfanos caracterizan el estilo balinés. Para que esta idea de open concept luzca como se merece, es fundamental mantener el orden y la limpieza en las estancias. Puedes utilizar cestas y cajas decorativas de mimbre (u otro material natural) para «esconder» todo aquello que no aporte a la decoración de la vivienda.
La naturaleza
Bali es una zona repleta de vegetación en múltiples tonos de verde. Para conseguir el estilo balinés, no solo tendrás que incluir frondosas plantas tropicales en casa. También puedes ayudarte de objetos decorativos fabricados en materiales naturales como la madera, la piedra o la arcilla. Las fibras vegetales son otra clave imprescindible. Podrás incluirlas mediante alfombras de ratán o mimbre y tapices en tonos neutros y terrosos.
Otra forma de incorporar la naturaleza en los interiores balineses es utilizar el bambú y la caña en mobiliario, marcos, plantas, jarrones… Una idea muy estética consiste en crear una pared de postes de bambú. Conseguirás imprimir dinamismo a la estancia, así como textura y personalidad.
Que se haga la luz
El aire libre es una de las grandes referencias del estilo balinés. Por ello, en tu vivienda no puede faltar una buena iluminación natural que remita a esos amplios espacios exteriores típicos de la isla. Colocar espejos en lugares estratégicos y emplear tonalidades blancas en las superficies te ayudarán a incrementar la sensación de luminosidad. Si necesitas un extra de luz, siempre puedes incluir velas, lámparas con bases de madera, etc.
Mobiliario moderno
Las características decorativas típicamente balinesas se mezclan con muebles de estilo moderno. Predominan en ellos las líneas rectas y depuradas, sin excesos ni detalles recargados. La idea es conseguir equilibrar la esencia balinesa con la belleza de lo simple.
Toques controlados de color, en el estilo balinés predominan los tonos crudos, blancos y marrones. Colores como el naranja, el amarillo o el rojo aparecen de manera puntual en textiles de carácter étnico o en la vegetación y nunca de forma estridente. Las grandes superficies, como paredes o suelos, siempre utilizan el beige, el crema o el café, para no alterar la percepción visual. Ante todo, se busca un ambiente elegante y relajado que invite a la tranquilidad.
Más madera
Si hay un material que no puede faltar en el estilo, ese es la madera. Apuesta por maderas oscuras y robustas, como la teca, ya que son perfectas para muebles que vayan a estar en constante uso. Además, su color se va embelleciendo con el paso del tiempo.
Otros elementos que utilizan la madera como base son las tallas escultóricas. Representan personajes y máscaras con flores y símbolos tallados, animales o formas más abstractas. Las auténticas esculturas balinesas llevan implícita una consideración espiritual, pues tienen un significado concreto para la población. Una manera ideal de combinar el arte con la religión.
Patrones textiles
Sábanas, cojines, cortinas, fundas de sofás y manteles se llenan de patrones como el batik o el suaztika. Incluyen motivos geométricos y florales repetidos, perfectos para una decoración sosegada que no quiere perder ni un ápice de estilo.
Lo que se pretende es aunar la frescura de lo tropical con la serenidad de lo asiático. Si buscas este tipo de decoración, no te pierdas nuestra selección de objetos.


